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EL SISTEMA FINANCIERO

“ Hace dos siglos el Barón de Rotschild, que financiara las campañas de Napoleón, profetizó que, si le dejaban el dinero, poco le importaría quien gobernara el mundo. Y es que el dinero dejó de ser una mera convención, convirtiéndose en la fuente de riqueza y poder por excelencia gracias a esa virtud de reproducirse que los banqueros han descubierto en él. Cuando un banco abre un crédito y, por el mero hecho de anotarlo en sus libros contables, crea dinero. El crédito se basa en un múltiplo del capital y reservas del banco, por lo cual el banco presta lo que no tiene. La oferta monetaria crece o disminuye en función de los créditos que otorgan los bancos, pero no olvidemos que el crédito no es dinero real. Cuando obtenemos un crédito tenemos la tendencia a pensar que el banco nos presta el dinero de otros depositarios y que, por esta razón, resulta lógico pagar por ello un interés. Nada más lejos de la realidad, ya que lo que el banco nos presta es solo una promesa de pagar que aumenta el saldo de nuestra cuenta, es decir, dinero abstracto que es solo una anotación contable.” 

(Moral para el Siglo XXI, Darío Salas)

  Portada > Economía

EN INDONESIA CRECERÁ UN 35%
La 'banca islámica' sin intereses, en auge

 No tiene permitido cobrar ni pagar intereses, ya que el Islam prohíbe la usura
 Estos bancos tampoco pueden financiar proyectos relacionados con el juego o el alcohol

Actualizado domingo 21/01/2007 02:50 (CET)


ANA CÁRDENES (EFE)
YAKARTA.- El auge en Indonesia de la llamada 'banca sharia' o banca islámica es imparable: se prevé que el sector crezca un 35% este año y cada vez son más los musulmanes deseosos de cumplir con los preceptos del Corán también en su economía.

En el país con mayor número de musulmanes del mundo, los bancos islámicos apenas existían hasta hace apenas cuatro años, pero desde que el Consejo de Ulemas de Indonesia emitió en 2003 una "fatwa" (decreto islámico) declarando los intereses bancarios un "beneficio ilegal", el sector no ha hecho más que crecer.

Aunque el porcentaje de fondos que gestionan los bancos islámicos es aún mínimo, el Gobierno y el Banco de Indonesia miran con buenos ojos esta tendencia y han tomado medidas en los últimos años para dar un impulso al sector.

Los bancos islámicos no tienen permitido cobrar ni pagar intereses, ya que el Islam prohíbe la usura, y tampoco pueden financiar proyectos relacionados con el juego, armas de fuego o alcohol.

En los préstamos comerciales, los beneficios, o en su caso las pérdidas, son compartidos entre el banco y el cliente que presenta su proyecto para obtener financiación.

El director del departamento de "Banca Sharia" del Banco de Indonesia, Harisman Sidi, aseguró ayer en una conferencia celebrada en Medan (Sumatra) que "se prevé que la economía Sharia crezca este año un 35%, o incluso más", aunque recalcó que, para ello, es fundamental que se expanda la red bancaria existente hasta ahora.

El banco central se ha comprometido a promover el desarrollo del sector y se ha marcado el objetivo de que la cuota de mercado de la banca islámica, que actualmente cuenta con tan sólo un 1,53% de los depósitos en instituciones financieras indonesias, alcance un 2,13% a finales de este año y un 5% en el 2008.

Cada vez son más las voces que piden al Gobierno que transfiera los fondos públicos destinados a la peregrinación a La Meca, los fondos de educación y los fondos de compañías estatales a los bancos islámicos.

De hecho, las autoridades de Yakarta ya se han comprometido a que a partir de este año los fondos destinados a la peregrinación o "Haj" se gestionen a través de estas entidades y también aprobaron reducir en dos tercios el capital requerido para establecer un banco islámico, de 330 millones de dólares a 110 millones.

El Gobierno también estudia la posibilidad de emitir este año por primera vez "Bonos Islámicos", conocidos en el país como "Susuk", que podrían venderse en el exterior para atraer a los grandes capitales generados por el petróleo en el Golfo Pérsico.

El vicepresidente indonesio, Jusuf Kalla, declaró esta semana que el sistema bancario acorde con la Sharia (ley islámica) es "el mejor sistema para crear bienestar y prosperidad para el pueblo, ya que está basado en el concepto de fraternidad".

Agregó que mientras que los bancos tradicionales están basados en el principio de "el dinero llama al dinero", los bancos islámicos buscan el bienestar del pueblo y se basan en un concepto de justicia por el que las pérdidas y los beneficios son compartidos.

"El principio de fraternidad ha hecho que el sistema de la Sharia se desarrolle más allá de las creencias religiosas: este sistema ya no es un monopolio del Islam y está siendo aplicado también por bancos no musulmanes, por ejemplo, en Londres", indicó Kalla.

En la actualidad, Indonesia tiene 21 bancos, 40 aseguradoras, 7 compañías financieras y 18 fondos de inversión que cumplen con los preceptos islámicos y el pasado 2006 lograron atraer depósitos de cerca de 3.000 millones de dólares.

La carrera para atraer a clientes, islámicos o no, interesados en este concepto de banca la está ganando por el momento el Banco Niaga, que ha abierto siete "sucursales Sharia" y ofrece estos depósitos también en otras 43 de sus oficinas y a través de banca electrónica.

El director de la banca islámica de esta entidad, Ari Purwandono, declaró recientemente que el banco tiene como objetivo incrementar este año sus cuentas islámicas de las 3.000 actuales a 12.500 y remarcó que los fondos de inversión islámicos han estado entre los que más beneficios han dado del país el pasado ejercicio.

La mitad de Estados Unidos con problemas mentales

Los prestigiosos Archives of General Psychiatry publican en su último número los resultados de una investigación del gobierno estadounidense que roza lo increíble. Se trata de los resultados de un estudio efectuado durante un año a partir de una muestra de 10.000 personas mayores de edad y de ambos sexos. Las conclusiones son verdaderamente inquietantes. Después de refinadas mediciones estadísticas y a partir de la elaboración de protocolos de control muy selectivos, los investigadores de las más importantes universidades e instituciones psiquiátricas norteamericanas deducen que la mitad de la población estadounidense está aquejada de algún tipo de perturbación mental.
Parece una broma, pero no lo es en absoluto. Las cifras en efecto señalan un drama colectivo de dimensiones nunca antes vistas en la historia de la psicología. Durante el año en que se desarrolló el estudio, el 41.1% de los investigados recibió tratamientos destinados a limitar daños psíquicos de importancia; el 12.3% acudió a la consulta del psiquiatra; el 16.0% recibió tratamientos psicoterapéuticos de varia naturaleza; el 48.3% de los de los sometidos a tratamiento resultó no obtener beneficios de las curas mentales, mientras que sólo el 12.7% manifestó reaccionar positivamente a las terapias.
 La investigación del National Institute of Mental Health es la más compleja acometida hasta ahora por un centro de estudios del gobierno estadounidense y está destinada a proporcionar un nuevo criterio de valoración a las encargados de los trabajos en el campo de las enfermedades mentales: “el punto que hay que recordar es que las perturbaciones mentales son altamente predominantes y crónicas”, ha declarado Thomas Insel, director del instituto federal que ha dirigido el estudio llamando la atención sobre el hecho de que “un alto porcentaje de las víctimas del mal oscuro en EE.UU. son jóvenes: de la mitad de los estadounidenses aquejados de perturbaciones mentales, el 50% ha comenzado a manifestar los síntomas con 14 años y el 25% con 24 años”.  Los desordenes mentales son en este momento la mas importante enfermedad crónica para la juventud en estados unidos, ha declarado Ronald Kesler, epidemiólogo de Harvard y uno de los autores del estudio, según el cual "desgraciadamente a la aparición de los síntomas no sigue un diagnóstico precoz y aun menos una curación".
Los problemas más comunes registrados entre los investigados son la depresión (17%) y el alcoholismo (13%). Han resultado comunes también las fobias (13%). Más de un cuarto de los interpelados han denunciado un malestar asimilable a un desorden mental en el curso del último año.
 El informe del National Institute of Health incide sobre el debate, actualmente vigente en EE.UU., en torno a la necesidad de un “screening” para desórdenes mentales en adultos y niños y también acerca de la línea de demarcación entre enfermedad y salud. Las respuestas están destinadas a producir un enorme impacto sobre los métodos de curación y no menos sobre el tipo de síndromes cubiertos por las compañías de seguros. Según los investigadores, llegados a este punto el problema de los Estados Unidos reside en una clamorosa infravaloración del grado al que ha llegado el malestar psíquico en toda la nación.

 Fecha:  16/06/2005  

Arch Gen Psychiatry. 2005;62:629-640welve-Month Use of Mental Health Services in the United States Results From the National Comorbidity Survey ReplicationPhilip S. Wang, MD, DrPH; Michael Lane, MS; Mark Olfson, MD, MPH; Harold A. Pincus, MD; Kenneth B. Wells, MD, MPH; Ronald C. Kessler, PhD   

LA SALUD COMO UN BIEN DE CONSUMO.

 La industria farmacéutica está promocionando enfermedades a fin de que la salud se convierta en un bien de consumo más.
La profusa información que entregan sobre diversas enfermedades es una real campaña de publicidad para inducir a la ingesta de diversos fármacos, y puede ocurrir en la práctica que en virtud de una especie de contagio mental muchas personas muestren una mayor predisposición a contraer determinados síntomas.
¿Es posible que en determinadas circunstancias emocionales de temor o angustia la mente “se abra” y “acepte” una determinada enfermedad?
Creo que el fenómeno de la autosugestión puede ser determinante a la hora de gatillar determinados procesos patológicos.
En este sentido, un diagnóstico de cáncer puede ser casi como una sentencia fatal para una persona muy sensible, que en ese mismo instante se entrega a la muerte.
En verdad resulta chocante la promoción de enfermedades o “disease mongering”, como se ha llamado.
Veamos el artículo del diario “El País”, de España, que mostramos a continuación.

Darío Salas Sommer

 

La promoción de la enfermedad

Además de publicitar sus medicamentos, los laboratorios promocionan los trastornos para los que están indicados

Fuente: Edición impresa | EL PAIS | Salud - 25-04-2006
G. Casino

Convertir problemas y contingencias comunes de la vida, como el envejecimiento, la timidez, la menopausia, la tristeza o la soledad, en enfermedades que pueden tratarse con fármacos es una de las argucias utilizadas por la industria farmacéutica para vender mejor sus productos. Pero no es la única. Además, algunas dolencias leves se hacen pasar por graves, se inflan las estadísticas de prevalencia (número de casos), se convierte un factor de riesgo en una enfermedad... Y todo ello, a menudo, de forma combinada, con el apoyo de médicos líderes de opinión y la utilización de los medios de comunicación, en campañas dirigidas tanto a médicos como a consumidores.

Los laboratorios farmacéuticos no se limitan a hacer publicidad de sus fármacos, sino que además promocionan las enfermedades a las que se dirigen. Este fenómeno, en pleno auge, ha sido bautizado en la literatura anglosajona como disease mongering, que podría traducirse como promoción de enfermedades.

Esta táctica "convierte en enfermos a los sanos, malgasta preciados recursos y origina dolor iatrogénico [causado por los médicos y las medicinas]", resumen el periodista Ray Moynihan y el farmacólogo David Henry, ambos de la Universidad de Newcastle (Australia), en el último número de la revista PLoS Medicine, que incluye una serie de trabajos sobre disease mongering. Los defensores de esta práctica comercial argumentan que las compañías farmacéuticas se limitan a suministrar información al consumidor y que si luego se receta o no el fármaco es un asunto que incumbe a médico y paciente.

Pero muchos médicos están preocupados porque la salud se asimila cada vez más a un bien de consumo. En ocasiones, los pacientes parecen clientes informados que buscan satisfacer una necesidad de salud creada por la industria farmacéutica, igual que la automovilística creó, por ejemplo, la necesidad de los todoterrenos.

"Se diría que, como los personajes de Pirandello que buscan autor, algunos fármacos están en busca de aplicación, y la encuentran en procesos que tienen más que ver con el simple hecho de vivir que con auténticas enfermedades", afirma el médico de familia Pablo Alonso Coello, del Centro Cochrane Iberoamericano, en Barcelona. "Existen campañas dirigidas a consumidores y a médicos que preconizan que la solución a esos problemas se encuentra en la farmacopea y no en los propios recursos de la persona".

Un asunto crucial, como indica este médico, es que las enfermedades empiezan a ser definidas por las empresas: "La construcción social y científica de la enfermedad está siendo sustituida por la construcción por parte de las corporaciones".

El experto en disease mongering Ray Moynihan, que ha codirigido este mes un primer congreso médico sobre este tema, sugiere que es necesario empezar a estudiar más a fondo el fenómeno y a desarrollar estrategias y metodologías que generen datos sobre su verdadero impacto.

Uno de los ejemplos mejor conocidos es la medicalización de la sexualidad humana y sus problemas. La historia del sildenafilo (Viagra) es la de la transformación exitosa de un medicamento en un producto de consumo: el fármaco es eficaz y seguro para tratar la impotencia, pero también puede ser utilizado por una población más amplia. Su lanzamiento comercial fue precedido de una intensa cobertura informativa sobre la disfunción eréctil, alertas sobre su enorme prevalencia, los problemas que causa a los afectados y las buenas expectativas de los tratamientos.

La posterior "creación y promoción de la disfunción sexual femenina es un caso de libro de promoción de enfermedades por parte de la industria farmacéutica y otros agentes medicalizadores, asegura Leonore Tiefer, profesora de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de Nueva York.

En la serie de artículos que se publica en PLoS Medicine se alerta de que la industria farmacéutica se está infiltrando en las escuelas (por ejemplo, informando a los profesores sobre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad); coloniza Internet con páginas que informan al consumidor a la vez que promocionan ciertas enfermedades; crea y financia asociaciones de pacientes para que se familiaricen con sus tratamientos y los reclamen; utiliza los medios de comunicación para que la gente se sienta enferma (ejemplo: el síndrome de las piernas inquietas), y está transformando a los pacientes en consumidores, erosionando así el papel del médico como experto.

La promoción de enfermedades es un fenómeno que todavía está en fase de maduración, según Moynihan, que participará en el congreso anual de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SemFYC), del 15 al 18 de noviembre de este año en Valencia. Y está convencido de que las cosas no cambiarán de forma apreciable hasta que los responsables políticos tomen conciencia del problema y comprendan los posibles beneficios de ponerle freno.

LA CASA DEL YO

Sin duda alguna en el mes de Diciembre de cada año se repite el mismo ritual social en que cada uno pone sus esperanzas en que el período que comienza sea mejor y más venturoso.
Otros tienden a deprimirse porque hacen una especie de balance de la propia vida y encuentran que este no arroja un saldo favorable, o peor aún, se observan dolorosas pérdidas.
Las personas religiosas oran fervorosamente por la buenaventura; los supersticiosos van a leerse el Tarot, y los ateos y materialistas se preparan para aturdirse con la vorágine de regalos navideños y las burbujas del champagne de año nuevo.
Los pobres hacen votos para que el gobierno de turno los ayude a mejorar su situación económica y el gobierno, a su vez, cruza los dedos para que todo salga bien.
Los niños se confunden porque perciben que, en el fondo, nadie entiende nada, y se preparan, a su manera, para mejorar las cosas, sin considerar que  sus padres, abuelos, y bisabuelos trataron de hacer  lo mismo.
Los adultos proclaman que “la nueva generación es la esperanza del mundo”, olvidando que sus  progenitores tenían la misma consigna, y a pesar de las buenas intenciones “el mundo sigue igual”, como un tango que se hubiera quedado pegado en un antiguo “tocadisco”.
Los estudiantes reclaman ansiosamente por una educación de mejor calidad, pero nadie logra definir que cosa es eso y como lograrlo. Los ingenuos suponen que la solución está en contar con un presupuesto más elevado y mayor cantidad de computadores.
Diciembre es el momento de grandes pesares y alegrías, definiciones venturosas o dolorosas; de la alegría o la tristeza.
En suma, un año mas de la rueda del tiempo avanzando incesantemente con grandes cambios en el mundo.
Lo único que parece no cambiar es el ser humano, ya que, como la contingencia diaria lo demuestra, sus pasiones, apetitos, y desaciertos, son los mismos que hace 4.000 años o más, solo que estas debilidades revisten ahora un peligro inmensamente mayor por la existencia de armas de destrucción masiva y tecnologías engañosas que solucionan el problema X, con un costo secundario muy superior al original.
El progreso suele ser engañoso, y nos confunde hasta el extremo que tenemos la tendencia a identificarlo con un estado de excelencia humana.
Lo cierto es que en lo que atañe a nuestro mundo interno no hay avance relevante; más bien, declinación de valores tradicionales y atropello descarado de la intimidad mental del individuo mediante la proliferación de mensajes subliminales de toda índole.
Creo que la mejor consigna de fin de año es: “a grandes enfermedades, grandes remedios”.
Me refiero a la inutilidad de buscar recetas exteriores, cuando la solución está en el interior de cada cual.
Mientras el hombre no comprenda que “mientras más mira al exterior más ciego se vuelve”, difícilmente encontrará una calidad de vida superior.
No cometamos el error de buscar  afuera lo que está adentro; no son los ojos los que miran, es el cerebro; no vemos la realidad, solo contemplamos imágenes que nuestro cerebro intenta armar basado en nuestras propias fantasías y juicios previos, y el resultado es la existencia de un “multiverso”, es decir, que cada cual vive en un universo separado. Humberto Maturana niega la realidad objetiva independiente del observador, y sostiene la existencia de un “multiverso”, mundo construido por el observador. Esto refuerza el concepto de que el cerebro “falla” en el intento de armar una realidad más profunda y total en el sentido de comunicación con el universo, y la micro realidad personal es impotente para encontrar el camino hacia la real felicidad.
Nos explica también el origen de las dificultades de comunicación entre las personas y por cierto, la causa común de los propios problemas; solo vemos una ínfima parte de la realidad y marchamos por la vida incrustados en nuestro pequeño ego, sin lograr armar una realidad más profunda, sabia, y coherente.
Resulta obvio que el universo en sí posee existencia propia separada del ser humano, y que estamos unidos inseparablemente a la naturaleza, por lo cual nuestra calidad de vida depende de la comunicación armoniosa con la totalidad.
La llave maestra que abre todas las puertas que conducen a la solución de nuestros problemas reside en el desarrollo del mundo interno, capacitándonos para percibir la realidad interna  y externa en un nivel de vigilia mas elevado.
El mayor tesoro es el “tenerse uno mismo” adquiriendo una capacidad perceptiva mas fiel y objetiva. Como es obvio, solo adueñándose de sí mismo es posible liberarse de las pasiones y la violencia del cerebro reptil, aprendiendo a utilizarlo constructivamente.
Los que leen este artículo pueden auto regalarse para estas navidades el bien más importante de esta tierra; “la casa del yo”, un lugar interior donde pueden poner orden, paz, y coherencia, el sitio donde obtener una perenne felicidad.
Esto no es una utopía; la casa del yo fue conocida por Epícteto, Sócrates, Platón, Pitágoras, y muchos otros filósofos y buscadores que mediante la introspección penetraban regularmente en el mundo interior para unirse a su yo esencial, que es parte del Creador.
Si el yo vive en el exterior no se logra ser feliz; cuando el yo mora en el interior no se puede ser desgraciado.

     Darío Salas Sommer
Academia de Ciencias Raen
     Federación Rusa

         1° Diciembre 2006

EL AZUCAR NUESTRA DE TODOS LOS DIAS

 Es muy difícil que pase un día sin que consumamos azúcar, de manera abierta o encubierta, ya que lo más frecuente es que permanezca camuflada, como ocurre en el caso del pan, los cereales, la harina, galletas saladas, salsa para tallarines, alimentos infantiles, pizza, polvos para bebidas, jugo de tomates, helados, leches malteadas, etc.
      En forma abierta, en toda clase de postres, tortas, pasteles, caramelos, chocolates, e infinidad de otros productos.
      ¿Y que importancia tiene esto si podemos gozar con estas golosinas?
     El problema reside en que el azúcar es una droga tan peligrosa como la cocaína, o quizás más, ya que no solo produce adicción sino que es una enemiga muy insidiosa de la salud.
     Se sabe que su consumo habitual puede provocar la muerte, de manera tanto o más letal como lo hace el cigarrillo. En efecto, la diabetes, la insuficiencia renal, la candida intestinal, las infecciones por hongos, la insuficiencia cardiaca, trastornos diversos de la circulación sanguínea, y la obesidad, por nombrar solo algunas.
   A continuación los invito a informarse sobre el tema en un fragmento del libro “Todo lo que usted siempre ha querido saber acerca de la nutrición”, Dr. David Reuben, Editorial Diana, páginas 207 a 235. México D.F.  1981.

  Darío Salas Sommer
  Diciembre 2006

 

AZÚCAR   BLANCA   -   DULCE   VENENO

AZÚCARES
¿Se puede considerar el azúcar como un alimento?
Imposible, porque el azúcar blanca refinada, no es un alimento. Es una sustancia química pura, extraída de fuentes vegetales, más pura de hecho que la cocaína a la cual se parece en muchos aspectos.1 Su verdadero nombre es sucrosa o sacarosa, y su fórmula química es C12H22O11. Tiene doce átomos de carbono, veintidós de hidrógeno y once de oxígeno y absolutamente nada más que ofrecer. El azúcar refinada no tiene vitaminas, no tiene minerales útiles, no tiene enzimas, no tiene microelementos, no tiene fibra, no tiene proteínas no tiene grasas y no es de ningún beneficio en la alimentación humana. De no ser por todo esto, es buena.
......
1.- ¿Le parece extraña la comparación entre el azúcar y la cocaína? Veámoslo más detenidamente:
1. El azúcar es un polvo blanco y cristalino altamente refinado, también lo es la cocaína.
2. La fórmula química de la cocaína es C17H21NO4. La fórmula el azúcar es C12H22O11. Desde el punto de vista práctico la diferencia es que al azúcar le falta el átomo del nitrógeno.
3. Las dos se derivan de fuentes vegetales comunes.
4. Las dos son sustancias químicas poderosas que producen fuertes efectos físicos y emocionales.
5. Tanto el azúcar como la cocaína producen dependencia psicológica más no adicción.
6. La cocaína no está asociada médicamente con ninguna enfermedad física seria.
El azúcar, en cambio, interfiere en los ataques cardiacos, en la obesidad, en la diabetes, en la insuficiencia renal, en las caries dentales y en la ceguera… sólo para citar unas cuantas.
7. Importar cocaína refinada a Estados Unidos es un delito federal. Importar azúcar refina a Estados Unidos es un delito federal.
8. Una cantidad infinitesimal de hierro presente como una impureza no se puede calificar como “mineral útil”.
Pero entonces ¿El azúcar no es una fuente excelente de energía? Si lo es, pero no del tipo de energía que usted desea. La venta de azúcar es un gran negocio, uno de los negocios más grandes de la industria alimenticia en todo el mundo. Las ventas de azúcar, sólo en estados Unidos, llegan a los quince mil millones de kilos al año; si se vende aproximadamente a cuarenta centavos de dólar el kilo a precio de mayoreo, esto suma sesenta mil millones de dólares anuales. No está mal. Por eso la industria azucarera tiene un batallón de grupos de presión ( perdón ahora se les llama “compañías de relaciones públicas”) para convencer al público de que el azúcar refinada es buena para su salud. Estas organizaciones de vanguardia tienen nombres muy elegantes, como “Seminario para una mejor nutrición”, “Consejo para el aprovechamiento de los alimentos” y otros seudónimos ligeramente confusos. Publican grandes anuncios en los que le dicen al consumidor que el azúcar es la mejor fuente de “energía”.
En la forma en que están redactadas esos anuncios, uno pensaría que el azúcar proporciona esa vitalidad, ese entusiasmo, esa efervescencia, usted sabe, esa ¡ENERGIA!
No, la única energía que proporciona consiste en calorías. Pero no es la culpa de ellos que usted no comprenda bien, ¿verdad? A propósito esa tigresa domada, conocida como la Comisión Federal de Comercio, les ha dado un manotazo a los grupos azucareros, por sugerir que el azúcar refinada es buena. La verdad es que el azúcar lo único que hace es engordar y, todavía peor, si usted se siente cansado y falto de vigor, un terrón de azúcar refinada lo único que hará será hacerlo sentir más aletargado y le provocará un apetito voraz.
¿Cómo es posible que el azúcar nos haga sentir aletargados?
Muy fácil. La sucrosa, o sea, el azúcar blanca refinada, es una combinación de dos azúcares simples, la glucosa y la fructuosa. Existe una enzima en los intestinos conocida como sucrasa que descompone rápidamente la sucrosa en glucosa y fructuosa. La corriente sanguínea absorbe la glucosa y el exceso de ésta se almacena en el hígado. La glucosa es la gasolina del cuerpo y debe existir una cantidad constante de ella para poder realizar cualquier trabajo, como es el funcionamiento de los músculos, los movimientos físicos, la digestión, los latidos del corazón, hasta el acto de pensar. Como resultado, se llevan a cabo una serie de mecanismos complejos en el organismo, para mantener en un mismo nivel. La concentración de la glucosa dentro de la corriente sanguínea. Esta concentración es de un promedio de cien miligramos de glucosa por cada cien mililitros de sangre, lo cual viene a ser, aproximadamente, un gramo de azúcar por cada litro. Si la concentración del azúcar en la sangre sube de este nivel, el páncreas empieza a liberar una sustancia química llamada insulina, para neutralizar la glucosa y bajar su nivel en la sangre. Si la concentración de glucosa en la sangre baja mucho el hígado, donde hay glucosa almacenada, libera este azúcar en forma de una sustancia llamada glucógeno.
Teniendo este mecanismo básico en mente, es fácil darse cuenta de cómo el azúcar refinada afecta al organismo. Digamos que usted ha tenido un día muy difícil en la oficina, y a las tres de la tarde usted se siente exhausto, pero todavía faltan dos horas para salir. Entonces usted recuerda los anuncios de páginas completas que hablan de que “el azúcar es energía”. Usted lo cree y se bebe una taza de café con mucha azúcar y, quizá se devore dos barras de caramelo al mismo tiempo. Acaba de congestionar su organismo con casi cien gramos de azúcar pura y la glucosa de su sangre de repente sube hasta ciento ochenta miligramos por ciento. Se ha ocasionado usted mismo una “diabetes temporal”, o expresado con más delicadeza una hiperglucemia. Usted se siente débil, cansado y totalmente carente de energía. Si tiene suerte, su páncreas empezará desesperadamente a producir insulina, para contrarrestar la sobredosis de azúcar y, en una hora, más o menos, se empezará a sentir mejor. Probablemente habrá gastado un dólar, le habrá extraído a su páncreas su preciosa insulina, y se habrá saturado de setecientas cincuenta calorías que no necesitaba, ni deseaba. Además, la cantidad exagerada de insulina secretada por el páncreas ocasiona que usted empiece a sentir un hambre increíble. ¿Se siente que lo engañaron? Claro que sí.
Pero, ¿Cómo es que el azúcar ha llegado a ser un negocio tan grande? No siempre fue así. Al principio era tan popular en la alimentación como las lenguas de colibrí, y mucho más cara. En 1300, cuando se introdujo por primera vez en Europa proveniente de la India, medio kilo de azúcar le hubiera costado el equivalente a diez mil dólares. En un gran banquete, probablemente el rey espolvoreaba unos cuantos gramos de la sustancia blanca en sus costillas de cordero. A medida que pasó el tiempo y la producción aumentó, el precio empezó a bajar. Se establecieron plantaciones azucareras gigantescas en las Antillas y se plantó remolacha en Inglaterra. Ya en 1850 el azúcar era barata y existía en abundancia, para envenenar a las masas. En 1975 el azúcar refinada se ha convertido en el adulterante más común que se usa en la mayor parte de la industria procesadora de alimentos.
Espere. ¿Qué quiere usted decir con “para envenenar a las masas” y “el adulterante más común”? ¿No es eso demasiado fuerte? Si quiere la verdad, no es demasiado fuerte. Originalmente el azúcar se usaba como agente dulcificante. Pero desde hace cincuenta años se ha estado usando para adulterar los alimentos. Consultemos el Taber’s Cyclopedic Medical Dictionary en la página A-26 para la definición de “adulterante” : “Es aquello que adultera o debilita una sustancia”. En la mayoría de las harinas preparadas para pasteles y galletas encontrará más azúcar que harina. El helado y todas sus versiones inferiores, entre las leches malteadas, las imitaciones de leches malteadas, las imitaciones de helado, los postres helados, las imitaciones de postres helados, tienen una cosa en común: casi siempre contienen más azúcar refinada que cualquier otro ingrediente, incluso que “crema”. ¿Cómo es eso? Porque el azúcar es el alimento común más pesado que existe. Y es barata. Las harinas preparadas se venden por peso, lo dice en la caja para que uno piense que, si la caja viene a la mitad, lo están engañando a uno (¿no es así?). Una taza de harina pesa cien gramos. Una taza de azúcar pesa doscientos.
Se necesita más o menos cuatro tazas y media de harina para llenar la caja de harina preparada y cuarto de azúcar refinada. Y entonces, la industria de la alimentación vende al mismo precio la mitad del producto. Es una buena utilidad. El azúcar también se usa para adulterar el cereal para el desayuno.
¿Qué le hace pensar eso? El diccionario médico dice que el cereal es “gramos comestibles”. La etiqueta en la caja típica de “cereal” dice “cereal”. La etiqueta en el costado de la caja de uno de los “cereales” que más se venden, admite que éste contiene 49.38 por ciento de “sucrosa y otros azúcares”. Por definición “la sucrosa y otros azúcares” son adulterantes en el “cereal” de caja. ¿Preguntas?.
El azúcar también se usa para adulterar el pan. El “pan blanco enriquecido” que venden en el supermercado contiene alrededor del diez por ciento de azúcar refinada. Su propósito es hacer al producto más dulce y pesado, ya que el pan también se vende por peso. También encubre el sabor horroroso de la harina refinada y de las diversas sustancias químicas que le agregan. Si el pan está “enriquecido” con algo es con azúcar refinada. En esta forma el azúcar se usa para adulterar el pan.
También se encuentra el azúcar como ingrediente prominente en muchos otros alimentos en los que no tienen por qué estar. ¿Cuando usted hace sopa en casa, le agrega azúcar? ¿O a la mayonesa? ¿A las galletas saladas? ¿A las verduras frescas? Los procesadores de alimentos añaden azúcar a todos los productos. El azúcar también es un ingrediente prominente en cada uno de los siguientes alimentos semipreparados, o ya preparados. Crema de cacahuate (maní), alimentos para el bebé, salsa para tallarines, comidas congeladas, pizza congelada, aderezos para ensaladas, algunos cafés instantáneos, postres de gelatina, verduras enlatadas, jugo de tomate, salchichas y esos polvos de colores brillantes que se usan para preparar bebidas con sabor a frutas para los niños.
Pero, ¿el azúcar no es necesaria para endulzar esos productos? Sea usted mismo el juez. Tomemos un producto que la mayoría de los norteamericanos usan por lo menos una vez al día. Tiene varios nombres: “Crema instantánea de origen vegetal para cafés”, “sustitutivo de crema para café” y muchos otros nombres. Si uno no quiere ponerle leche al café, le pone este polvito. Parece leche en polvo, y mucha gente lo usa en vez de azúcar o crema. Usted sabe, quieren ingerir menos calorías. Pero ese es su primer error.
¿Por qué es un error? Consultemos una lista típica de ingredientes: Sólidos de miel de maíz, grasa vegetal, caseinato de sodio, fosfato de potasio, monoglicéridos, aluminato sílico de sodio, trifosfato de sodio, caroteno beta y riboflavina. Esa mezcla podría haber salido del juego de química de un niño, pero eso no es lo que nos importa más ahora. Si usted le pone eso a su café para reducir su ingestión de azúcar se llevará una gran sorpresa, porque básicamente es azúcar. “Sólidos de miel de maíz” es una forma furtiva de tratar de disimular que el ingrediente dominante del producto es una forma barata de dextrosa, conocida también como glucosa. (Por cierto que el “aceite vegetal” o “grasa vegetal” de seguro no es otra cosa que aceite de coco3). Una cucharadita de este producto es más o menos media cucharadita de azúcar y media cucharadita de aceite de coco. ¡Vaya! Las otras sustancias químicas están presentes para evitar que el producto se vuelva color café, o gomoso, o que en alguna forma traicione su vulgar origen ¿Calorías? Más o menos doce por cucharadita, o sea, el doble que si le pusiera leche. La próxima vez que una mesera o azafata le presente ese producto para su café, mejor pídale leche natural.
Se estará haciendo a si mismo un favor. Una rápida revisión a los productos alimenticios más comunes le mostrará lo fácil que es llegar a los setenta y cinco kilos de azúcar, que la mayoría de los norteamericanos consume al año. 4 (Yo nunca tomo azúcar refinada, y probablemente usted tampoco tomará tanta, como antes, cuando termine de leer este capítulo).
Las bebidas de cola proporcionan el ciento por ciento de sus calorías del azúcar que contienen. A veces las madres se sienten culpables y les dan a sus hijos esos concentrados en polvo para preparar bebidas con sabor a frutas. Eso está mejor, solamente proporcionan el noventa y ocho por ciento de las calorías del azúcar que contienen. Los padres que creen en los comerciales de la televisión, en cuanto vieron el anuncio, cambiaron en seguida a las bebidas de naranja que vienen en polvo, sabe a que tipo de bebida me refiero, ¿verdad? Esas, reducen la ingestión de azúcar en los niños a …, noventa y ciento por ciento de las calorías contenidas. Les diré que, si desean reducir la ingestión de azúcar de sus niños, para disminuir el porcentaje de calorías que reciben, es mejor darles una barra de chocolate en el desayuno, en lugar de una de esas bebidas. Con la barra de chocolate solamente ingerirán alrededor de un treinta por ciento de azúcar.
3. Si le sirve de consuelo, yo no creo que lo sea, pero en fin, pronto se forzará a las compañías procesadoras de alimentos a especificar exactamente que tipo de “grasa vegetal” le están poniendo a la comida. Será interesante ver los resultados.
4. A menos que se especifique otra cosa, esta cifra, al igual que todas las otras que se refieran al “azúcar”, se refiere a su vez a todas las formas de azúcar refinada: sucrosa, dextrosa, maltosa, lactosa, etcetera.
5. Sería mejor darle simplemente una manzana o una naranja de verdad. Pero hay que explicarle lo que es, ya que no hay ningún anuncio en la televisión que diga: “Esta es una fruta de verdad. No te hará ningún daño”.
¿Ya está cansado de postes dulces como los bizcochos que se hacen con harina ya preparada? Está bien, cambie a una marca popular de postre de gelatina, ligero, delicioso y con sabor a frutas. Pero no espere ingerir menos azúcar. Bocado tras bocado usted ingiere el doble de azúcar con la gelatina de sabores. La harina preparada para bizcochos contiene alrededor de un treinta y tres por ciento de azúcar. ¡Espero que tenga un páncreas fuerte! ¿Y cómo empezó este negocio del azúcar en todos los productos? Bueno, además de ser barata y pesado, el azúcar es una buena amiga, de los procesadores en muchos otros aspectos. Disimula el sabor de ingredientes inferiores y, a veces, hasta en estado de descomposición. La carne para almuerzo que probablemente uno no podría tomar en otra forma, casi sabe bien cuando se le agrega azúcar. Las cadenas de restaurantes de comidas rápidamente aman el azúcar. La ponen en la carne molida inferior, en los hot dogs, en el pollo frito, en los hot cakes, en las tortas de pescado y en casi todo. Si tienen suficiente azúcar (y sal), la mayoría de los alimentos de rápida preparación saben lo suficientemente bien como para comerlos. Pero el truco más sucio, en lo que se refiere al azúcar, se les juega a los consumidores más inocentes e indefensos de todos.
¿A quienes?
A los bebes. Las compañías gigantescas que elaboran “alimentos” para bebés, saben dos cosas importantes referente a la venta de estos productos. En primer lugar, tienen que hacer que los bebés se coman sus productos. Y eso es un problema. La “comida” para bebés está sobrecocinada, sobreprocesada, es simple y no tiene sabor. Por eso es tan esponjosa, pastosa y espantosa a la vista. Pero el ingrediente secreto es el azúcar. Una buena cantidad de azúcar hace que las verduras, las frutas, y todo lo demás que se prepara para el bebé, sea más aceptable para éste y, particularmente, para la mamá. Si los niños se comen esta pasta salada impregnada de azúcar, que pasa por “alimento” para el bebé, la mamá se siente feliz. Da de comer a su bebé más rápido y fácil y le queda tiempo para sus interminables tareas. Pero existe, además, otra ventaja comercial para agregar azúcar a la “comida” para bebé, lo engorda. Hace setenta y cinco años la tuberculosis era un problema serio de salud, y uno de los síntomas obvios de esta enfermedad era una grave falta de peso. En esa época los niños gordos estaban libres de tuberculosis. Aunque hoy día la tuberculosis está bajo control, a las madres modernas todavía les gustan los bebés gordos. Y los pediatras lo pesan en cada visita y anotan su peso en su registro especial. Los niños que se alimentan con “comida” especial ya preparada, para bebés, son gordos y los bebés gordos producen utilidades. Pero, ¿en realidad los bebes gordos están sanos? No. Los niños delgados son sanos. Los bebés gordos serán adultos gordos. Los adultos gordos tienden a ser adultos muertos. El azúcar no tiene por qué estar en los alimentos del bebé. Y solamente hay otro alimento en el que el azúcar hace más daño, que en los llamadas “alimentos” para bebé.
¿Cuál es? En las fórmulas para lactantes. Sólo existe un alimento nutritivamente adecuado para los lactantes: la leche humana. Es perfecta desde todos los aspectos, tanto para la madre como para el recién nacido. Nada más no hay utilidades de la venta de leche materna, y si las hay, inmensas, en la venta de leches de imitación, conocidas como “fórmulas para lactantes”. Son baratas en su elaboración, duran indefinidamente y se venden a precios muy altos. Engordan a los bebés, le hacen más fácil la vida a la madre y enriquecen a las compañías que las venden pero no son buenas para los bebés.
Pero si no son buenas para los bebés ¿Cómo es que las venden tanto y cómo es que los pediatras las recomiendan? Porque los pediatras no son expertos en nutrición. Son hombres y mujeres bien intencionados que trabajan intensamente, en su diaria lucha contra la enfermedad. La mayor parte de ellos simplemente no tienen el tiempo, o los antecedentes necesarios, para dedicarse a estudiar una mejor nutrición para que los bebés crezcan más sanos. Además, los vendedores de leche artificial les llevan la ventaja. En la actualidad, cuando una madre sale del hospital, en Estados Unidos, le dan gratis una gran caja de leche artificial, para que la madre se la dé al bebé y este se aficione a ella. Una de las compañías internacionales más grandes que elabora “formulas para lactantes”, hasta contrata mujeres vendedoras y las viste como enfermeras, para que recorran las atrasadas poblaciones africanas, diciéndoles a las madres que su leche enfermará a los bebés, y que su única esperanza es comprar la fórmula artificial.
Veamos que contienen estas leches artificiales, para poder juzgar. El ingrediente básico de estas “fórmulas”, es leche de vaca descremada y desecada. El segundo ingrediente, generalmente, es lactosa, un tipo de azúcar refinada compuesta de glucosa y galactosa. El siguiente ingrediente en orden de cantidad es nuestro viejo amigo el aceite de coco. ¡Uf! Ingiera una mezcla de leche descremada en polvo, azúcar y aceite de coco durante el día y comprenderá por qué su bebé la escupe. El resto de la larga lista de vitaminas y minerales artificiales está presente en la mezcla en cantidades infinitesimales. La única razón por la que los bebés beben estas fórmulas, es porque ellos no pueden salirse de la cuna e ir al refrigerador para buscar algo decente que comer. Y, es más, las “fórmulas para lactantes” y los “alimentos” para bebé que contienen sobre dosis de azúcar predisponen a los chicos a cosas peores.
¿A qué cosas?
A una vida de adicción al azúcar. Una vez que el sabor de los alimentos endulzados en extremo queda grabado en el paladar del niño, permanece ahí para siempre. El niño promedio norteamericano consume al año más de diez kilos de dulces y caramelos, casi quinientas botellas de bebidas endulzadas y doscientas piezas de chicle para mascar endulzado. La mayoría de los adultos no ingieren nada que no esté muy azucarado, desde vino, cerveza y cocteles, hasta bocadillos, refrigerios y verduras congeladas. (Si, la cerveza contiene mucha azúcar, se llama maltosa). Estas son malas noticias para todos, excepto para los que venden azúcar. Uno de los aspectos de estas malas noticias son las caries dentales. El costo de los tratamientos dentales actualmente, en Estados Unidos, llegan a seis millones de dólares. Y la tasa de dientes cariados aumenta tan rápido, que si los dentistas del país trabajan veinticuatro horas diarias, durante los siete días de la semana, tapando dientes cariados, al final del año habría la misma cantidad de dientes esperando ser tapados, que los que había al principio del año. Viéndolo de otra manera, en cada cien hombres que entran al servicio militar en Estados Unidos, los dentistas militares tapan seiscientos dientes, hacen ciento doce extracciones y colocan cuarenta piezas dentales postizas. La causa principal de las caries dentales, la constituye el azúcar refinada en la alimentación.
¿Qué lo hace estar tan seguro de eso?
Solamente eche una ojeada a las revistas médicas y estará tan seguro como yo. El gobierno inglés hizo uno de los estudios dentales que se consideran clásicos, en las islas de Tristán da Cunha, en medio del océano Atlántico, entre Africa y Sudamérica. Debido a su aislamiento durante tantos años, los nativos de las islas subsistían a base de pescado y papas. No consumían azúcar refinada y los dentistas oficiales de la Marina Inglesa los revisaban periódicamente. En 1938 no se encontró ningún primer molar cariado en los residentes que tenían menos de veinte años, en toda la isla. En 1962, los nativos de las islas ya tomaban medio kilo de azúcar por persona a la semana, más o menos una tercera parte de los que toma un norteamericano en promedio. Entonces, la mitad de los nativos tenían caries.
Pero ese es solo un ejemplo ¿no es así? Si, pero ¿quiere algunos más? Existen más de cien estudios, casi iguales, llevados a cabo en Ghana, Sudáfrica, Estados Unidos, Inglaterra, Austria, Suecia, Noruega y en otras dos docenas de países. En todos los casos los resultados han sido los mismos: el azúcar refinada produce caries dentales, muy rápido.
¿Cree usted que tiene sentido gastar cientos de millones de dólares en agregar al agua, y a las pastas dentales, pequeñas cantidades de una sustancia química venenosa, el fluoruro cuando satura su boca con tales cantidades de azúcar, que dañan la dentadura?
Hay una solución más segura y efectiva: dejar de ingerir azúcar refinada. Y dejar de darle a los niños alimentos adulterados con azúcar. Por cierto, ¿qué tomaron hoy en el desayuno? ¿No sería uno de esos cereales azucarados, de marca reconocida a nivel nacional, con todo ese blablabla nutritivo en la etiqueta? Una de las compañías que hace uno de esos cereales dice: “Somos serios cuando se trata de nutrición”. Su suculento producto cubierto de azúcar contiene tres dulcificantes diferentes y, según sus cálculos, contiene un 56.45 por ciento de “sucrosa y otros azúcares”. Sumemos a esta la cifra que ellos dan de “almidón y carbohidratos”, 31.75 por ciento y tenemos un cereal ( ? ) que consiste en 88.2 por ciento de almidón, azúcar y carbohidratos refinados ¿Serios cuando se trata de nutrición? También hay otro pequeño problema cuando se ingiere tanta azúcar.
¿Cuál es?
Que le puede causar a uno la muerte. No hay duda de que la diabetes mellitus, conocida como “diabetes de azúcar”, es ocasionada por el consumo excesivo de azúcar refinada y, en menor grado, de carbohidratos refinados. Veamos en qué consiste la diabetes, para ver qué papel juega el azúcar en su origen. Cuando se consume azúcar refinada, y ésta penetra en el torrente sanguíneo, el páncreas produce una sustancia química llamada insulina, que regula el nivel del azúcar en la sangre.
La insulina tiene efectos inmediatos en la reducción del nivel de azúcar en la sangre, para proteger a los órganos vitales, incluyendo al cerebro, de una sobredosis de azúcar.
Una cantidad excesiva de azúcar en la sangre puede ocasionar un padecimiento que se conoce como coma diabético, el cual puede producir daño rápido y permanente en el cerebro y, después la muerte. Una cantidad excesiva de insulina, puede provocar un choque insulínico, que también puede producir daño cerebral y la muerte. Por eso el pobre diabético, durante toda su vida, oscila entre el como diabético y el choque insulínico. Y todavía peor, los diabéticos y sus parientes tienen que aceptar la realidad, no importa lo desagradable que sea, si quieren tener una oportunidad para superar su enfermedad. La diabetes, para un gran número de personas que la padecen, significa una vida llena de gastos astronómicos, de terribles sorpresas desagradables y de una muerte prematura.
No importa el cuidado con que controle su dieta, no importa la constancia con que tome su insulina, el diabético puede adquirir una grave infección a partir del más leve rasguño, o puede empezar a sufrir gangrena en dedos de manos y pies, así como en otras partes del cuerpo, sin previo aviso, teniendo que sufrir su amputación. Es extremadamente vulnerable a la presión sanguínea alta, existe una tasa inmensamente elevada de ataques cardiacos entre los diabéticos y también la posibilidad de que queden ciegos parcial o totalmente. La insuficiencia renal es otro peligro serio que corren los diabéticos. Muchos diabéticos varones pueden esperar una impotencia sexual total y permanente, la cual todavía no es curable, ni existe tratamiento para ella. Hasta la tuberculosis ocurre dos veces más entre diabéticos que entre los que no lo son. Y la medicina “moderna” no tiene otra cosa que ofrecer al diabético que una receta para una jeringa, una aguja y un frasco de insulina. El médico prescribe una dieta, que ninguna persona normal podría seguir, y le da otra cita para el mes siguiente. Este tratamiento es el que ha enriquecido fabulosamente a los pocos laboratorios que producen la insulina y, al mismo tiempo, ha convertido en adictos a la insulina a los doce millones de diabéticos que se calcula que hay en Estados Unidos.
Pero ¿por lo menos la insulina ayuda al diabético a vivir más?
Quizá sí, en casos individuales. Sin embargo las estadísticas no apoyan eso. En 1900, de acuerdo con informes de las compañías inglesas de seguros de vida, la diabetes ocupa el vigesimoséptimo lugar, como causa de muerte. La insulina se empezó a producir comercialmente en 1922. En 1950, la diabetes ocupaba el tercer lugar, como causa de muerte. ¿Se deberá esto, quizá, a que otras enfermedades se empezaron a controlar más, y la diabetes siguió reclamando vidas? No es muy probable, porque, en 1900, la tasa de mortandad por diabetes en Estados Unidos era de 12.2 por 100000 habitantes. En 1971, casi tres cuartos de siglo de “progreso” más tarde, la tasa de mortandad por diabetes era de 18.5 por 100000 habitantes. A pesar del tratamiento “ moderno ” para la diabetes, a pesar de la insulina, la tasa de mortandad por diabetes ha aumentado en un ¡cincuenta y dos por ciento en los últimos setenta años!.
Pero aunque el diabético sobreviva mucho tiempo, su enfermedad es muy cara. El diabético en promedio gasta, por lo menos, diez dólares al mes en insulina, agujas y jeringas. Una visita mensual al médico, junto con pruebas de laboratorio, le cuesta un mínimo de treinta dólares mensuales. Con que tenga una sobredosis de insulina, o una deficiencia de ésta al año, la hospitalización le cuesta otros mil dólares. Por lo tanto, si los diabéticos de Norteamérica solamente gastaran la mitad de esa cantidad, o sea, alrededor de setecientos cincuenta dólares al año, la suma alcanza la cantidad de nueve mil millones de dólares anuales.
Se han elaborado medicamentos antidiabéticos orales, pero no han sido muy efectivos, y ya se han retirado apresuradamente del mercado uno o dos de ellos. Pero existe una manera para mejorar la salud del diabético que no cuesta un centavo y que, en realidad, lo puede ayudar a superar con demasía su enfermedad. ¿Cuál es ? Bueno, en primer lugar tenemos que comprender que la diabetes no es simplemente una deficiencia de insulina. De hecho el diabético tiende a tener más insulina que lo que uno esperaría. La diabetes es el resultado del agotamiento del páncreas debido a una constante sobredosis de azúcar refinada y carbohidratos refinados. Existen tantas pruebas de esto que es increíble que se haya pasado por alto durante tanto tiempo. El resultado que viene a continuación es la evidencia científica, incontrovertible, que establece a la diabetes como el resultado del agotamiento pancreático, debido al consumo excesivo de azúcares (y carbohidratos).
a. La diabetes es casi desconocida en los países no industrializados (incorrectamente llamados “primitivos”), que casi no consumen azúcar y carbohidratos refinados.
b. Tan pronto como las poblaciones de estos países empiezan a consumir azúcar y carbohidratos refinados, la diabetes empieza a tomar auge. Generalmente, existe un periodo de veinte años a partir del principio del consumo de azúcar refinada, hasta la incidencia en gran escala de epidemias de diabetes.
c. Como corolario al inciso número 2, el periodo latente en el individuo promedio, también es de veinte años empezando con el consumo fuerte de azúcar en la niñez.
d. Se ha empleado mal la creencia de que la diabetes tiene un componente hereditario, para insistir en que la cantidad de azúcar refinada que se ingiere, no tiene nada que ver con la enfermedad. Eso no es verdad. Escuchemos lo que dicen libros de referencia aceptados como es The Merck Manual of Diagnosis and Treatment:
“A pesar de que desde hace mucho tiempo se ha reconocido la existencia de un componente genético en los diabéticos, la forma en que éste se puede heredar todavía no se ha definido. Los datos epidemiológicos se inclinan más hacia un patrón autosómico recesivo, aunque no queda excluido un modelo hereditario multifactorial”.
¡Uf! Es tranquilizante. En realidad, puse a mis mejores traductores a trabajar en este manifiesto y así es como quedó en lenguaje accesible: “Los médicos han notado que la tendencia hacia la diabetes se repite dentro de la misma familia, pero no saben exactamente cómo sucede esto. Después de revisar y estudiar a muchos diabéticos parece que los genes recesivos tienen algo que ver, pero nadie sabe en realidad qué es lo que pasa”.
Está bien, regresemos a la realidad. Si los padres consumen mucha azúcar, el hijo que se sienta a la mesa con ellos también la consumirá en grandes cantidades. Todos tenemos un organismo diferente, y un páncreas diferente, por eso algunas personas pueden asimilar más azúcar que otras. Pero si mamá y papá le dan a su bebé una fórmula láctea que contiene más de la mitad de azúcar y lo crían con “alimento” para bebes que ya viene preparado, las probabilidades de que ese niño padezca diabetes cuando crezca son mayores. Y si después sigue tomando “cereal”, del que ya hemos hablado, que contiene 56.45 por ciento de azúcar, ¿qué le espera al pobre niño?
Se han llevado a cabo estudios científicos meticulosos y responsables, en los que se han rastreado los orígenes de la diabetes en razas que, alguna vez, se encontraron totalmente libres de dicho padecimiento, y se ha llegado al momento en que su consumo de azúcar refinada empezó a aumentar. Estos estudios abarcan las siguientes naciones: Islandia, Israel, Sudáfrica, la India, Trinidad, los esquimales de Canadá, los esquimales de Groenlandia, Bangladesh, los indios cheroquíes, Yemen, Nueva guinea, Polinesia y varias docenas más.
En cada caso los resultados fueron idénticos: virtualmente cero diabetes hasta que el grupo empezó a consumir azúcar refinada en grandes cantidades, de treinta y cincuenta kilos al año, o sea, un poco menos que lo que consumen los norteamericanos.
e. Un experimento opuesto a éste se llevó a cabo en la Primera y Segunda Guerras Mundiales. Era muy difícil obtener, en esas épocas, azúcar refinada y carbohidratos refinados y, tanto la tasa de incidencia como la tasa de mortandad de la diabetes, disminuyeron impresionantemente. Si la diabetes es una enfermedad hereditaria, ocasionada por la falta de insulina, ¿Cómo es posible que simplemente privándose de azúcar y carbohidratos refinados, se cure la diabetes que se supone proviene de los tatarabuelos?.
6 Ese polvo blanco cristalino, llamado azúcar, ha ocasionado más sufrimientos y muertes en la raza humana que el polvo blanco cristalino, llamado cocaína. Si uno vende un kilo de cocaína, se convierte en criminal y tiene que pagar una pena de veinticinco años de cárcel. Si uno vende un kilo de azúcar se convierte en tendero, y se va dos semanas a Miami, durante el invierno. 6. En 1949 apareció un extraño artículo en una revista médica inglesa, que sugería que la causa de la diabetes era una cantidad exagerada de grasa en la dieta. El autor hacia sus razonamiento basándose en que durante las guerras también las grasas eran difíciles de obtener, mientras que los carbohidratos todavía abundaban en la alimentación. El pasaba por alto un hecho vital: los únicos carbohidratos que se podían obtener durante las guerras eran carbohidratos no refinados de alta fibra, los cuales no producen diabetes. Pero ¿no nos dijo usted que iba a decirnos como prevenir la diabetes y cómo mejorar la salud de los diabéticos? Seguro. Pero antes déjeme hacer una importante aclaración este libro no intenta dar consejo o sugerir tratamientos.
La diabetes mellitus es una enfermedad seria, que requiere de la constante supervisión de un médico calificado y experimentado en el tratamiento de esta enfermedad. (Además de la importancia que tiene esta aclaración, la editorial insistió en que la hiciera para evitar que algún chiflado la demande. Yo creo que esto estimula a los tontos a demandar, porque el lenguaje legal estimula los reflejos en cualquier parte, hasta en un libro sobre nutrición).
Bien, ahora regresemos a nuestro asunto. En primer lugar, para salvar a sus niños de la diabetes vaya a la despensa de su cocina y tire todo lo que contenga azúcar refinada. Lea las etiquetas y si encuentra cualquiera de estas palabras tire el recipiente y el contenido; sucrosa, fructuosa, glucosa, maltosa, lactosa, galactosa, miel de caña, miel de maíz, azúcar de maíz, azúcar invertida, dextrosa y cualquier otra cosa que sugiera azúcar refinada. Deshágase de la mayonesa, de la salsa catsup, de todos los refrescos, de todos los cereales para el desayuno que contengan azúcar, de todos los “pays” comerciales, pasteles, dulces, galletas, bocadillos y postres de gelatina comerciales, y de todo aquello que sea fuente oculta de azúcar refinada.
Tire todo el pan blanco de imitación, a menos que el vendedor pueda certificar que no contiene azúcar de ningún tipo. (¡Buena Suerte!). En resumen, que su hogar quede lo más libre posible de azúcar refinada. Al final de este capítulo mencionaremos el tipo de dulcificantes que se pueden usar sin correr riesgo . Después, siga el mismo procedimiento con respecto a todo tipo de carbohidratos refinados. Deshágase de todo lo que contenga harina blanca refinada. Tire el arroz blanco, la harina blanca y las pastas de harina refinada, aunque sean de color amarillo. También los tallarines y los macarrones blancos, y cualquiera de las cincuenta variedades de pastas, que puede haber en casa. Puede consultar el capítulo acerca de los carbohidratos para mayores detalles.
Pero, ¿no es eso desperdiciar la comida?
Si no hace eso, la “comida” lo va a desperdiciar a usted. Hablando honestamente y objetivamente, usted solamente está tirando falsificaciones de alimentos que han sido adulterados con sustancias que no son buenas para su organismo. Sé que se siente tentado de darle eso a los pobres, pero no lo haga, a menos que tenga algo en contra de ellos. Y sobre todo, no se lo de al perro. Por una razón, la basura refinada que está usted tirando, probablemente no llena los requisitos que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos establece para los alimentos para animales. Y se puede meter en problemas. Y por otra razón, siendo los perros lo que son, el suyo probablemente se lo comerá, y usted no quiere que enferme ¿verdad?. Después de que haya restaurado la razón y la cordura en su cocina, establezca una dieta de alta fibra para su familia
¿Tiene usted pruebas de que esta dieta ayuda a prevenir la diabetes?
Bueno, definitivamente no ocasionará diabetes. Y, basado en evidencia científica abrumadora, es la única y más efectiva medida que puede uno tomar para proteger a sí mismo y a su familia contra esta terrible enfermedad. Desde luego que ya ofrecen páncreas artificiales a diez mil dólares, más la instalación y el mantenimiento, pero tampoco eso es la solución. Si usted ya es diabético, dígale a su médico que estudie las nuevas e importantes técnicas de tratamiento para la diabetes, junto con una dieta alta en carbohidratos y de alta fibra. En realidad, solo consiste en darle al diabético una dieta normal, compuesta de carbohidratos no refinados y mucha fibra. En esta dieta no se consume azúcar, que es más de los que se puede decir de las dietas oficiales para diabéticos. ¿Quiere usted decir que las dietas usuales para diabéticos contienen azúcar? Si, y mucha. La Asociación Norteamericana para Diabéticos, proporciona una serie de dietas, 7 que casi todos los médicos del país que tratan la diabetes usan. Si es usted diabético, probablemente su médico le dará una dieta de dos mil doscientas calorías, que le permitirá tomar diez porciones al día de los siguientes platillos: helados, bizcochos, pan blanco (diez por ciento de azúcar ¿recuerda?), las galletas “graham” y pan de maíz.
Todos estos alimentos contienen mucha azúcar refinada. Estos mismos artículos contienen abundancia de carbohidratos refinados, incluyendo también las galletas saladas de todo tipo , macarrones, pastas, tallarines, “cereal” para desayuno y puré de papas
. Algunos de estos últimos alimentos también contienen una buena dosis de azúcar. Además, esa famosa dieta para diabéticos permite tomar ocho porciones al día de mayonesa o aderezo francés para ensalada, todos ellos conteniendo más azúcar refinada que la que un diabético debe tomar. Pero eso no es todo. La misma dieta incluye ocho porciones al día de alimentos como salami, fiambres, jamón y hot dogs, todos con un alto contenido de azúcar refinada. Uno puede terminar con crema de maní, que generalmente tiene una buena cantidad del mismo polvo cristalino blanco, el cual puede significar la muerte para el diabético.
Pero entonces ¿la insulina no contrarresta esa azúcar? No. La insulina simplemente evita que el azúcar proveniente de la dieta, no se acumule en el torrente sanguíneo ocasionándole una muerte inmediata a la persona. Ninguna dieta que proporcione cantidades exageradas de azúcar refinada al organismo afectado de una diabético, le hace ningún bien.
7. Krause M. V., Food Nutrition, and Diet Therapy, filadelfia W. B. Saunders Co., 1969, pág. 302. Otro enfoque mucho mejor, sería eliminar toda el azúcar refinada de su dieta, así como todos los carbohidratos. En esta forma la poca insulina que el páncreas dañado todavía pueda producir, será suficiente para asimilar, el azúcar, sin la necesidad de la inyección de insulina embotellada, extraída del páncreas de animales muertos.
El tratamiento diabético de la diabetes, se basa en el hecho de que el diabético puede producir hasta el sesenta por ciento de la insulina que necesita. Si se le dan carbohidratos sin refinar su páncreas dañado podrá hacer su trabajo más o menos bien. Pero si se le abruma con helado, bizcocho y galletas saladas no tendrá oportunidad de hacerlo. Es como pedirle a alguien que mueva doscientos cincuenta kilos de un lado a otro de la habitación. Si trata de hacerlo de una sola vez se puede rasgar un músculo, elevar su presión sanguínea, provocarse una hernia y quizá hasta un ataque cardiaco. Pero si mueve doce kilos cada vez, no hay esfuerzo. Muchos diabéticos pueden hasta asimilar carbohidratos no refinados, en cantidades razonables, si además consumen cantidades generosas de fibra. En algunos experimentos una dieta de alta fibra con carbohidratos no refinados ha permitido a algunos diabéticos dejar la insulina por completo, y a otros, reducir enormemente la cantidad necesaria de ella.
a. La diabetes es una enfermedad común, cuya incidencia va en aumento en los países industrializados, ésta se relaciona directamente con el consumo de azúcar refinada y de carbohidratos refinados.
b. La diabetes es una enfermedad virtualmente desconocida en las sociedades que no consumen azúcar refinada o carbohidratos refinados.
c. Las personas pertenecientes a dichas sociedades que empiezas a ingerir grandes cantidades de azúcar y de carbohidratos refinados también empiezan a padecer de diabetes. d. La insulina no es una cura para la diabetes. La insulina ni siquiera es un tratamiento efectivo para la diabetes. La insulina les da a los diabéticos, y a los médicos, la peligrosa ilusión de que pueden tomar azúcar y carbohidratos refinados, sin dañarse a si mismos.
e. Las pruebas han demostrado que las dietas de alta fibra, libres de azúcares refinados o de carbohidratos refinados, pueden disminuir o eliminar la necesidad de insulina en los diabéticos.
f. La mejor forma de prevenir la diabetes es seguir el ejemplo de las llamadas sociedades primitivas, y eliminar lo más completamente posible el azúcar refinada y los carbohidratos refinados de la dieta, y especialmente de la dieta de los niños.
g. El logro más impresionante de los tratamientos “modernos”, para la diabetes, es que la tasa de mortandad ha aumentado en ¡un cincuenta y dos por ciento en los últimos setenta años! Pero hay algo peor que esto. En 1900 no había antibióticos, ni hospitales modernos. No existía la prueba de la orina para el azúcar, no había computadoras médicas de millones de dólares y no había superespecialistas en diabetes. Generalmente, un simple rasguño, o una uña enterrada del pie, eran motivo suficiente para mandar a un diabético a la tumba.
Hoy día tenemos todo, incluyendo la insulina, y mueren un cincuenta por ciento más de diabéticos, que al principio del siglo. ¿Qué podrían ser los bizcochos y las galletas saladas?
¿O podría ser la insulina?.
h. Detrás de la tasa de mortandad tan astronómicamente alta de la diabetes, se encuentran cifras todavía más impresionantes, ya que la mayoría de los diabéticos mueren de infartos, de insuficiencia renal y de ataques cardiacos, ocasionados por la misma enfermedad.
8. Kiehm T.G., Anderson J. W.. y Kyleen, W., Efectos benéficos de una dieta de alto contenido de fibra y de alto contenido de carbohidratos para hombres diabéticos hiperglucémicos. American Journal of Clinical Nutrition. Pero, ¿El azúcar refinado no tiene por lo menos algún valor alimenticio? Aquí tenemos las cifras y las proporciones directamente de los archivos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. La comparación se hace entre treinta gramos de azúcar refinada granulada y treinta gramos de melaza, miel de caña, pilón, piloncillo, panela o chancaca. Se usa la melaza, porque el azúcar no refinada o azúcar morena, llamada equivocadamente “azúcar cruda”, se considera contrabando en Estados Unidos. Pero, en realidad, el azúcar morena tiene aún más valor nutritivo que la melaza Considere el cuadro que se adjunta más abajo. Minerales en Azúcar Refinada y Miel de Caña (1, 3)
Minerales
Azúcar :Calcio cero; Fósforo cero; Hierro cero ; Potasio 0.85 : Sodio 0.28 . Vitaminas: Tiamina 0; Riboflavina cero; Niacina.
Miel de caña: Calcio 195 mgrs.; Fósforo 24 mgrs.; Hierro 4.6 ; Potasio 836 mgrs.; Sodio 27 mgrs.; Vitaminas: Tiamina 0.3; Riboflavina 0.5 Niacina 57 mgrs.
Ahí lo tienen, amigos. Cuando comen azúcar no están comiendo nada.
9. No se deje engañar por los valores del sodio y del potasio. Son las sustancias químicas más comunes sobre la tierra, se encuentran en todo. Hasta esta hoja de papel tiene más sodio y potasio que medio kilo de azúcar refinada.
Pero el azúcar morena tampoco parece tener mucho en lo que respecta a nutrientes ¿no es así?
Lo que tenga, lo tiene porque el Creador lo puso en ella, y puede estar seguro de que están presentes otros elementos nutritivos que todavía tienen que descubrir nuestros insignificantes intentos de investigación científica. Y no desprecie ese medio miligramo de niacina natural pura en cada treinta gramos, o esos ciento noventa y cinco miligramos de calcio orgánico, o esos veinticuatro miligramos de fósforo, o esos 4.6 miligramos de hierro.
Uno obtiene todo eso por nada, ayuda en la digestión del dulcificante y es más de lo que se obtiene de esa basura que es el azúcar refinada.
¿Por qué no se puede conseguir azúcar morena en Estados Unidos?
Porque el azúcar morena se vendería a un precio más bajo que el azúcar blanca, con apariencia de cocaína, y eso no es bueno para la economía. En los libros de texto, acerca de nutrición, se encuentra una afirmación atemorizante, que el azúcar “cruda” es “sucia”, que está llena de tierra e insectos y de otras cosas horribles. Desde luego, esto es por la forma en que las compañías azucareras la manejan y la transportan. Ellos la podrían limpiar y después venderla. El azúcar morena se vende en doscientos países en todo el mundo, y la gente que la consume está más sana que los niños de aquí. Pero existe otra peculiaridad en la ley norteamericana, al mismo tiempo que el azúcar morena no se puede vender, el azúcar refinada tampoco se puede importar. Esto es porque el azúcar refinada importada es más barata, que el azúcar refinada norteamericana, y a los ingenieros azucareros de Estados Unidos, les gustan las utilidades. A finales de 1977, éstas no fueron malas; dos de los ingenios azucareros más grandes de Estado unidos, alcanzaron el doscientos cincuenta por ciento, y el mil ciento veinte por ciento. 10 10. Amstar and Great Western United.
Si el azúcar refinada es tan mala, ¿por qué no enriquecerla? Mmmmmm. Ya entiendo. ¿Cómo la harina blanca “enriquecida”. O el arroz blanco “enriquecido”? Primero se gastan millones de dólares al año para quitarle todo rastro de valor alimenticio al azúcar, y después gastan más millones de dólares para agregarle algunas vitaminas inferiores. Poner en la etiqueta “enriquecida” y recuperar todo el dinero, o más, de lo que pagan las pobres mamás y los pobres papás, que quieren que sus chicos crezcan sanos y fuertes. En la década de los años sesenta, se hizo un débil intento por enriquecer el azúcar. Una pequeña compañía azucarera le agregó yodo, hierro, algunas vitaminas del complejo B y algo de vitamina A. Pero ese guardián de la salud de nuestra nación, la Dirección de Alimentos y Medicamentos, actuó rápidamente. Confiscó el azúcar, declaró que estaba marcada falsamente y llevó ante los tribunales a los que la habían “enriquecido” 11 El azúcar “enriquecida” salió del mercado rápidamente. Pero, mientras tanto, siempre existe otra nueva fuente de azúcar por descubrir. Si uno fuma, infiere gran cantidad de azúcar que contiene el tabaco, aunque no lo diga en la etiqueta (los diabéticos, tomen nota). La mayoría de los cigarrillos contienen un cinco por ciento de azúcar, los puros contienen un veinte por ciento y el tabaco para pipa puede llegar a tener hasta cuarenta por ciento de dulcificantes. En lugar de fumar el tabaco, ¿por qué no espolvorearlo sobre el cereal por las mañanas? (Respuesta: porque probablemente el cereal ya tiene demasiada azúcar). 11. La acusación de “falsificar una marca” es una especialidad de la Dirección de Alimentos y Medicamentos. De acuerdo con información que recibí, en una tienda de nutrición había varias copias de mi libro The Save-Your-Life Diet en uno de los estantes y a menos de seis metros había un anuncio de salvado. La Dirección de Alimentos y Medicamentos alegó que mi libro estaba “falsificando la marca” de salvado, o que el salvado estaba “falsificando la marca” de mi libro, no recuerdo. Parece que los seis metros constituyen la distancia mágica, como los treinta centímetros en que las chaperonas insistían que las parejas que bailaban debían dejar entre sí. No sé si quemaron mis libros o quemaron el salvado, pero si lo que querían era una copia gratis, lo único que tenían que hacer era pedírmela. Ah si, supongo que si este libro se pone a la venta a seis metros de cualquier producto alimenticio la Dirección hará otra fogata. Mmmmm.
Bueno, si el azúcar es tan horrible ¿qué tal los dulcificantes artificiales? ¿Como los ciclamatos? Buena suerte. En un arranque de cordura el Congreso Norteamericano elaboró una medida llamada: “Enmienda a los aditivos alimenticios”, que contiene una sola oración que debería salvar millones de vidas. Se llama la “Cláusula Delaney” y dice así: “Ningún aditivo se puede considerar seguro si se encuentra que induce al cáncer cuando el hombre o los animales lo ingieren o si se encuentra, después de las pruebas apropiadas para la evaluación de la seguridad de aditivos alimenticios, que induce al cáncer en hombres o en animales”. Las principales compañías alimenticias han lanzado una campaña masiva en contra de la Cláusula Delaney, porque les gusta poner en los alimentos cosas que producen cáncer. Pero, ¿esa no es una afirmación irresponsable?
No. El dietilestilbestrol ocasiona cáncer en las humanos y en los animales de laboratorio. El número 2 rojo ocasiona cáncer en los animales de prueba. Los ciclamatos ocasionan cáncer en los animales de laboratorio. Entre estos aditivos alimenticios menos conocidos, pero igualmente letales están:
El aceite de cálamo (un saborizante): cáncer en los intestinos.
El safrol (un agente saborizante): cáncer en el hígado.
La tiourea (un preservador): cáncer en el hígado
El dietilpirocarbonato (un preservador para las bebidas): cáncer
Todos estos aditivos estaban presentes en los alimentos en cantidades peligrosas, todos ocasionan cáncer. Algunos de ellos finalmente, ya no se agregan a los alimentos, pero sólo después de una gran batalla contra los procesadores de alimentos y contra los vendedores de éstos. Existen casi cinco mil sustancias químicas exóticas que se le agregan a los alimentos en la actualidad y, muchas de ellas, son sospechosas de ser posible causa de que el consumidor termine sus días en un hospital para cancerosos. Ahora que se han eliminado los ciclamatos, aunque los elaborados de alimentos todavía pelean por volverlos a usar, el principal dulcificante artificial en Estados Unidos es la sacarina. En 1879 Constantin Fahlberg e Ira Remsen descubrieron la sacarina. Proviene del alquitrán de hulla, una sustancia negra pegajosa y de consistencia gomosa que se deriva del carbón mineral. (por cierto, esos colorantes artificiales que producen cáncer también provienen del alquitrán de hulla). En 1907, bajo la presidencia de Teddy Roosevelt, se estableció la Junta de Inspección de Alimentos y Medicamentos (la precursora de la Dirección de Alimentos y Medicamentos). El doctor Harvey Wiley fue el primer director, y su primer acto oficial fue prohibir el uso de la sacarina en los alimentos, por ser una sustancia química peligrosa.
Si se prohibió, ¿cómo es que mi bebida dietética tiene sacarina?
Gracias al testarudo Teddy Roosevelt, quien, cuando supo que la sacarina quedaba prohibida, montó en cólera, pues siendo un poco regordete, le gustaba usarla en su café. Por lo que nombró una comisión, para que volviera a evaluar el peligro de la sacarina. Y adivine quién estaba en la comisión. Un pequeño hombre llamado Ira. Remsen, el padre de la sacarina. Desde luego, se podía predecir que la comisión iba a decidir que no había peligro en el uso de la sacarina, y por eso se encuentra en todo. Pero probablemente no se encuentre en todo durante mucho tiempo más, porque en Canadá, donde aparentemente a la gente no le gusta la idea de morir de cáncer, revisaron las historias médicas de las personas que usaban sacarina. Después de estudiar a un grupo de cuatrocientos ochenta hombres, los investigadores llegaron a la conclusión de que los consumidores de sacarina tenían ciento setenta por ciento más de probabilidades de padecer cáncer, que los que no lo consumían. Eso parece ser lo que trata la Cláusula Delaney, ¿no es así? De cualquier modo, yo no consumo sacarina. No se la doy a mi familia y le digo a todos los que aprecio que no la usen. Usted fórmese su propio criterio. Entonces, ¿qué tipo de dulcificante es bueno y seguro?
Esta no es una pregunta difícil de contestar basados en lo que ya sabemos. El único tipo de dulcificante al que el cuerpo humano está adaptado, con base en sus miles de años de adaptación química y fisiológica, es el dulcificante natural, no refinado. La forma ideal de satisfacer su gusto por lo dulce es mascando caña de azúcar o remolacha (frutas). Los músculos de su maxilar se habrán cansado mucho antes de que el organismo engorde o se enferme, y el jugo de caña, o de remolacha, que se extrae de esta forma no puede hacer ningún daño (Los que cortan la caña de azúcar en todo el mundo, mastican caña mientras trabajan y nunca sufren de enfermedades causadas por el azúcar, como las que padecen los que consumen azúcar refinada). Pero si usted no vive cerca de un cañaveral, la melaza (miel de caña o chancaca, piloncillo o panela) es el producto más cercano de que se puede disponer y que casi no está refinado.
No se puede conseguir azúcar “cruda”, a menos que la quiera pasar de contrabando por la frontera. Lo que generalmente se vende como azúcar cruda es azúcar blanca refinada a la que se le agrega melaza. Olvídela. También e azúcar morena y todo el resto de las imitaciones.
La miel es un dulcificante excelente, si es pura y no está refinada. Un truco favorito de los productores de miel es agregarle azúcar refinada y agua a la miel. Eso no es bueno. Pero la miel sin adulterar y sin hervir, es un dulcificante excelente. Sin embargo, eso no quiere decir que sustituya los setenta y cinco kilos de miel. La idea es eliminar la mayor cantidad posible de azúcar de la dieta y los dulcificantes se deben usar según su propósito original, en muy pocas cantidades como las especias y saborizantes.
Pero, ¿en verdad tengo que dejar de tomar azúcar refinada?
Solamente si quiere ayudarse a sí mismo a evitar algunas de las siguientes enfermedades: diabetes, obesidad, ataques cardiacos, caries dentales, infecciones orales y vaginales, infecciones urinarias crónicas y ceguera total.
Veámoslo de la siguiente manera; si alguna compañía procesadora de alimentos usara un aditivo alimenticio que fuera peligroso solamente en la décima parte que lo es el azúcar refinada, la Dirección de Alimentos y Medicamentos lo prohibiría en menos de veinticuatro horas.
Piense en eso.

FUENTE:
“Todo lo que usted siempre ha querido saber acerca de la Nutrición”.
Dr. David Reuben.
Editorial  Diana. Páginas 207 a 235. México DF. 1981


¿Defenderse de la realidad?

El ser humano tiene una innata tendencia a encuadrar el mundo que le rodea, ponerle límites para sentirse más seguro en una realidad reducida a su capacidad de percepción y comprensión. Una realidad “a la carta” para cada uno, soportable para el yo, que cuadre con sus propios sueños y fantasías, y que justifique los propios errores, defectos, y carencias.

 

Cuando nos proponemos conocer el mundo real, el yo se asusta y pone en marcha mecanismos de defensa para eludirlo, recursos inconscientes, tácticas mentales que niegan, ocultan y distorsionan todo aquello que implique un cuestionamiento de la forma en que cada cual se explicó su realidad o del modo en que se plegó a realidades que constituyen la creencia de los colectivos de cuya aceptación depende.

 

Sin embargo, la realidad existe por si misma independientemente de la forma en que cada uno la arma en su cerebro. Y mientras no nos damos cuenta de nuestras mentiras y acomodos, vivimos ajenos a la verdad y a la lógica de la propia vida, manejados por automatismos, con conductas repetitivas en cada área de nuestra vida; cometiendo el mismo tipo de errores y viviendo al margen de la Física Moral, que se basa en la realidad de la Naturaleza y en sus leyes.

 

El aforismo “más vale malo conocido que bueno por conocer” adquiere una dimensión dramática porque efectivamente, la habitualidad tranquiliza pero, a cambio, impide ver más allá y nos ofrece una vida falsa y petrificada, adornada con una aparente sensación de seguridad, efectividad y utilidad que cierra cualquier camino de progreso, interno y externo. Nuestros fracasos en la vida se deben a nuestros defectos, a nuestras carencias, a nuestros errores,  pero si nos protegemos de verlos, ¿cómo vamos a poder cambiar?

 

El narcisismo, por ejemplo, es la negación del yo verdadero, sustituyéndolo por un ego inflado e irreal, manipulable, que hace a la persona débil y dependiente de la opinión de los demás.

 

Si no sabemos cómo somos, ni cómo son los demás, ni cómo es en realidad la vida, el mundo, ¿cómo pretendemos ser felices?

 

¿Cómo asumir que no somos como creemos que somos?

¿Cómo asumir las veces que actuamos en contra de las personas que decimos amar?

¿Cómo asumir cuando actuamos de forma perjudicial para nuestra salud, haciendo en ocasiones peligrar hasta la propia vida?

¿Cómo asumir que no queremos lo que creemos que queremos?

¿Cómo asumir el autoboicot, el autosabotaje, la incongruencia, la destructividad de nuestras reacciones pasionales?

 

La mayor magia en la vida es la comprensión, sobre todo la comprensión de uno mismo. No hay placer mayor que tomar una debilidad y convertirla en una fortaleza, pero sin el coraje para verla y la disciplina para cambiarla, no podemos hacer nada.

Si los mecanismos de defensa son inconscientes, ¿son por eso imposibles de conocer y desenmascarar? ¿Cómo hacerlo?

 

Mientras no rompamos nuestras fantasías, no podremos realizar nada extraordinario. Es preciso tomar una decisión valiente al respecto, pues si nos falta el coraje, la debilidad nos cerrará a cualquier otra realidad que no sea aquella que nos hace sentirnos protegidos.

 

Somos hijos de lo que pensamos y de lo que hacemos, y cada día construimos de este modo nuestra vida. ¿No es mejor hacerlo con ojos abiertos, pisando lo real, la tierra firme, que andar equivocándonos con caminos dictados por la fantasía?

  1.  Aceptando nuestras limitaciones, que conlleva aceptar el funcionamiento automático de los instintos (cerebro reptil) y de las emociones (sistema límbico). Ambos actúan de forma automática, siempre con los mismos detonantes, y lo hacen en oposición a la razón (neocórtex). En la medida en que no aceptamos esto, utilizaremos nuestra razón para justificarlos, lo cual es uno de los mecanismos de defensa más utilizados (racionalización).
  2.  Conociendo los mecanismos de defensa y su forma de operar. Esto nos permitirá estar alerta, sospechar de nosotros mismos y desenmascarar nuestros intentos de negación y/o acomodo de la realidad.
  3.  Observando a los demás: No hay nada más difícil que verse a uno mismo. Podemos sin embargo reconocer los mecanismos de defensa a través de sus efectos, que resultan a veces evidentes cuando observamos las reacciones de los demás, que actúan como espejos de nosotros mismos.
  4.  Con una actitud humilde y abierta, dejando de considerar que uno es especial, y que lo propio es lo real. Porque éste es quizá uno de los mayores obstáculos: creer que vemos la realidad.  Cuando la persona se hace “adicta” a su propia forma de ser, es muy difícil que se vea, y que cambie.
  5.  Desarrollando la capacidad de autocrítica, poder verse a sí mismo desde afuera, mirarse con los ojos de otras personas y aceptar la vulnerabilidad ante los mecanismos de defensa. Si consideramos que eso son cosas que solo suceden a los otros… estamos perdidos.
  6.  Venciendo el miedo y la comodidad, que son los detonantes de los mecanismos de defensa, y la forma más segura de quedar anclados en lo habitual, en los automatismos.
  7.  Luchando con autodisciplina para sobreponerse a la acción de los mecanismos de defensa, recordando que El que tiene poder sobre sí mismo es invulnerable, y siempre podrá lograr lo que se propone.
 

 

 

Los mecanismos de defensa

Freud los describió como la forma en que las personas inconscientemente distorsionan la realidad para proteger el yo de la ansiedad. Suponen un bloqueo inconsciente o distorsión de los impulsos, logrando que sean más aceptables y menos amenazantes.

Se definen como procesos psicológicos automáticos e inconscientes que protegen al individuo de la ansiedad y de la sensación de amenazas o peligros externos o internos.

  Aislamiento (también llamado intelectualización): La persona maneja las experiencias potencialmente angustiosas como si fueran objetos de estudio o de curiosidad, a fin de evitar comprometerse emocionalmente.  reduciendo el impacto de modo que haya escasa o ninguna reacción emocional relacionada con el suceso: por ej., contemplar la muerte de un ser querido imponiéndose que es “ley de vida” y centrándose en los aspectos prácticos lógicos de lo que conviene hacer a continuación.

  Compensación: Este mecanismo consiste en silenciar o contrarrestar un sentimiento de inseguridad, real o imaginario, exagerando un rasgo real o deseable.  Por ej., compensar una inseguridad interna con un trabajo físico extremo para mostrar un cuerpo escultural.

  Conversión: Transformación de un conflicto inconsciente en manifestaciones somáticas, sensoriales o motoras. Fenómeno típico de la histeria o neurosis de conversión. Por ej, sopor al escuchar algo que inconscientemente no se puede asumir...

  Desplazamiento es la “redirección” de un impulso hacia un blanco sustitutivo, por no ser aceptable el blanco “original”.  Por ej., un sentimiento negativo hacia el padre puede desplazarse hacia otro tipo de autoridad: jefe, policía, estado...

  Formación Reactiva: es el cambio de un impulso inaceptable (o que no puede ser satisfecho) por su contrario: por ej. el amor hacia una persona que no nos corresponde se transforma en odio... sentir afecto y ganas de ayudar a la mujer rival...

   Introyección, muchas veces llamada identificación, se refiere al deseo de integrar cualidades de objetos (o personas) externos y/o las satisfacciones que pueden aportar estos objetos. Por ej., la adquisición o atribución de características de otra persona como si fueran de uno, resolviendo así algunas dificultades emocionales.

  •     Ej: Identificación con el Agresor (Síndrome de Estocolmo) es una versión de la introyección que se centra en adoptar rasgos negativos de otro. Si uno está asustado con respecto a alguien, se convierte parcialmente en él para eliminar el miedo. 
  •   Un policía, juez, guardia de tráfico.. cree que él es la ley y el orden... 


   Negación: Mecanismo de defensa por el que se rechazan aquellos aspectos de la realidad que se consideran desagradables. El sujeto se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o extemo negándose a reconocer algunos aspectos dolorosos de la realidad externa o de las experiencias subjetivas que son manifiestos para los demás. Por ej., negar que algo se dijo...  olvidar absolutamente un acontecimiento, “borrarlo” de la memoria.

  Proyección: El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo atribuyendo incorrectamente a los demás sentimientos, impulsos o pensamientos propios que le resultan inaceptables. Consiste en proyectar cualidades, deseos o sentimientos que producen ansiedad fuera de sí mismo, dirigiéndolos hacia algo o alguien a quien se atribuyen totalmente.  “Cree el ladrón que todos son de su condición”...

  Racionalización: Es el mecanismo mediante el cual se tiende a dar una explicación lógica a los sentimientos, pensamientos o conductas que de otro modo provocarían ansiedad o sentimientos de inferioridad o de culpa. Es la distorsión cognitiva de los “hechos” para hacerlos menos amenazantes. Por ej. justificaciones de los propios actos... ignorando las reales motivaciones.

  Regresión: Mecanismo de defensa que consiste en regresar a períodos anteriores del desarrollo o a comportamientos antiguos, que eran más satisfactorios o reductores de la ansiedad. Por ej., comportarse infantilmente mostrando exigencias irracionales... compensarse con comida (supone una satisfacción “oral”, primer estadío en el desarrollo afectivo)

   Represión: Bloqueo inconsciente de los sentimientos y experiencias que producen ansiedad. Consiste en rechazar fuera de la conciencia todo aquello que resulta doloroso o inaceptable para el sujeto. El sujeto se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo expulsando de su conciencia o no dándose por enterado cognoscitivamente de los deseos, pensamientos o experiencias que le causan malestar. Por ej., no sentir impactos emocionales que son automáticos (cerebro reptiliano) o cuya presencia sería razonablemente lógica en una situación dada.

   Resistencia. Oposición inconsciente o quizá consciente a llevar al nivel de la conciencia experiencias, ideas, afectos, etc., pasados, que provocarían ansiedad. Por ej., no entender un mensaje que para otros resulta muy claro... perder la capacidad para razonar en una determinada dirección... quedarse bloqueado ante algo que se está escuchando y que tiene que ver con conflictos internos.

  Sublimación: El único mecanismo que puede resultar positivo si se aflora al nivel de la conciencia: consiste en una forma de desplazamiento en el que la energía se desvía hacia un objeto que tiene unos valores ideales. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo canalizando sentimientos o impulsos potencialmente desadaptativos en comportamientos socialmente aceptables. Por ej., deportes de contacto para canalizar impulsos agresivos, creación de obras de arte para canalizar el impulso sexual...

 

Dario Salas Sommer

Academia de Ciencias Raen

Federación Rusa

¿CUANTO VALE UN TOMATE?

¿CUANTO VALE UN TOMATE?

(Reflexiones sobre un tomate)

El precio monetario de un tomate es muy variable, porque depende de su calidad en lo que atañe a sabor, tamaño, y presentación; de su forma de cultivo y riego, y también de la oferta y demanda.

Ninguna de estos factores es un indicativo confiable del valor nutritivo y salutífero de este fruto, ya que desconocemos la medida en la cual nuestro organismo se beneficiará al comerlo.

Para determinar esto es preciso comparar diferentes variedades de tomates, como yo lo hice hace pocos días, eligiendo cuatro grupos de comparación:

1.Hidroponico

2. Doña Mati

3. Cocktail

4. Larga Vida

Habiendo preparado adecuadamente las muestras de los diferentes frutos, procedí a analizarlas en mi Laboratorio de Biofotones, de acuerdo a la definición de calidad de Edwin Schrödinger en el sentido de que el alimento debe tener un alto nivel de orden para  proveer la necesaria dosis de neguentropía que pueda mantener la salud del consumidor.

Lo que realmente nos alimenta es la luz contenida en las plantas, y no su estructura material, lo que puede establecer un nuevo y fundamental parámetro de calidad de los alimentos.

Una vez terminado el análisis de las muestras y habiendo elegido la de mejor calidad, me di el gusto de comer una sabrosa, luminosa, y nutritiva  ensalada de tomates.

      Si ustedes desean saber mas del tema pueden ver el video informativo “Las maravillas de la Luz” ( disponible solo en inglés).

Dario Salas Sommer

Academia de Ciencias Raen

Federación Rusa

Encuentro con el Dr. Quantum

Encuentro con el Dr. Quantum

En agosto pasado estuvo de visita en Chile el destacado físico Fred Alan Wolf, conocido por su participación en la película What the Bleep do we know?! El “Dr. Quantum”, como firma sus libros, vino para participar en el seminario El Poder del Pensamiento, cuyos organizadores le hablaron de mi trabajo sobre la Biofotónica, la Salud Natural, la Física Cuántica y la Moral, lo cual llamó su atención y quiso conocerme. Para mi este gesto suyo fue muy especial, debido a que por lo general los “científicos” no suelen interesarse en abrir su mente a nuevos enfoques y se muestran muy reacios a dialogar de igual a igual con un investigador que no forma parte de su círculo. No obstante, claro está, el Dr. Wolf no es un científico común y corriente, por lo cual congeniamos bastante bien. En el caso de él, que ha investigado la Física Cuántica gran parte de su vida y ha encontrado desde esta disciplina sentido en ciertos conocimientos antiguos y en la filosofía, se podría aplicar aquel dicho que sostiene “un poco de ciencia hace a un sujeto inteligente, pero una ciencia profunda lo hace humilde”. Me pareció que era un hombre alegre, con la sana curiosidad de un niño, algo que es muy indicador de la rectitud de intensión  de quien desee indagar en los misterios de la vida.

Tuvimos una intensa conversación y el doctor tuvo un especial interés en comprender el concepto de Moral basada en las leyes naturales que he formulado en mi obra y ha dado origen a una nueva disciplina científica, reconocida por las academias rusas. Resulta interesante comprobar cómo ciertos conceptos que son posibles de demostrar con experiencias de laboratorio pueden ser, al mismo tiempo, difíciles de explicar, especialmente de un idioma a otro. Tuvimos que hacer un esfuerzo desde el punto de vista de la semántica de ciertas palabras, para hablar sobre la moralidad en términos de que algo puede ser negativo o positivo, según sea armónico o desarmónico con las leyes de la naturaleza. Fue muy interesante su argumentación. Sostenía, básicamente, que no es posible establecer un parámetro objetivo al respecto, dado que el observador siempre influirá en el fenómeno que estudia, lo cual por cierto, es correcto. De hecho, en este punto se basa uno de los principales postulados de mi obra, la necesidad de alcanzar un elevado nivel de conciencia en el cual se experimenta la realidad sin que nuestro yo interfiera, un grado de conciencia que permite la impersonalidad, el cual si es posible. Así se lo expliqué al Dr. Wolf, quien se interesó mucho y manifestó su deseo de profundizar en este enfoque con la lectura de mi libro Moral para el Siglo XXI.

En lo personal, como cineasta, resultó muy atractivo lo que compartió conmigo de su experiencia en la realización de What the Bleep... y estuvo plenamente de acuerdo en que, si bien en términos generales es una obra notable, ciertas ideas o experiencias que ahí se exponen no son rigurosamente científicas, como el mencionado experimento de los cristales de agua conciente, y otras corresponden a exageraciones o deseos inconcientes, como aquellas donde se afirma que basta con una actitud mental positiva y la buena intención para alcanzar grados profundos de espiritualidad, al nivel de un Buda. Comentó al respecto que, tratándose de una película cuyo objetivo era cautivar a las grandes audiencias y hacerlas receptivas a ideas innovadoras, fue necesario incorporar esos elementos en función del marketing. Es comprensible, pero también, a mi modo de ver, es importante definir si vale la pena correr el riesgo que ello implica. Esto, claro está, puede ser tema para abordarlo con calma en otra oportunidad.