¿Defenderse de la realidad?
El ser humano tiene una innata tendencia a encuadrar el mundo que le rodea, ponerle límites para sentirse más seguro en una realidad reducida a su capacidad de percepción y comprensión. Una realidad “a la carta” para cada uno, soportable para el yo, que cuadre con sus propios sueños y fantasías, y que justifique los propios errores, defectos, y carencias.
Cuando nos proponemos conocer el mundo real, el yo se asusta y pone en marcha mecanismos de defensa para eludirlo, recursos inconscientes, tácticas mentales que niegan, ocultan y distorsionan todo aquello que implique un cuestionamiento de la forma en que cada cual se explicó su realidad o del modo en que se plegó a realidades que constituyen la creencia de los colectivos de cuya aceptación depende.
Sin embargo, la realidad existe por si misma independientemente de la forma en que cada uno la arma en su cerebro. Y mientras no nos damos cuenta de nuestras mentiras y acomodos, vivimos ajenos a la verdad y a la lógica de la propia vida, manejados por automatismos, con conductas repetitivas en cada área de nuestra vida; cometiendo el mismo tipo de errores y viviendo al margen de la Física Moral, que se basa en la realidad de la Naturaleza y en sus leyes.
El aforismo “más vale malo conocido que bueno por conocer” adquiere una dimensión dramática porque efectivamente, la habitualidad tranquiliza pero, a cambio, impide ver más allá y nos ofrece una vida falsa y petrificada, adornada con una aparente sensación de seguridad, efectividad y utilidad que cierra cualquier camino de progreso, interno y externo. Nuestros fracasos en la vida se deben a nuestros defectos, a nuestras carencias, a nuestros errores, pero si nos protegemos de verlos, ¿cómo vamos a poder cambiar?
El narcisismo, por ejemplo, es la negación del yo verdadero, sustituyéndolo por un ego inflado e irreal, manipulable, que hace a la persona débil y dependiente de la opinión de los demás.
Si no sabemos cómo somos, ni cómo son los demás, ni cómo es en realidad la vida, el mundo, ¿cómo pretendemos ser felices?
¿Cómo asumir que no somos como creemos que somos?
¿Cómo asumir las veces que actuamos en contra de las personas que decimos amar?
¿Cómo asumir cuando actuamos de forma perjudicial para nuestra salud, haciendo en ocasiones peligrar hasta la propia vida?
¿Cómo asumir que no queremos lo que creemos que queremos?
¿Cómo asumir el autoboicot, el autosabotaje, la incongruencia, la destructividad de nuestras reacciones pasionales?
La mayor magia en la vida es la comprensión, sobre todo la comprensión de uno mismo. No hay placer mayor que tomar una debilidad y convertirla en una fortaleza, pero sin el coraje para verla y la disciplina para cambiarla, no podemos hacer nada.
Si los mecanismos de defensa son inconscientes, ¿son por eso imposibles de conocer y desenmascarar? ¿Cómo hacerlo?
Mientras no rompamos nuestras fantasías, no podremos realizar nada extraordinario. Es preciso tomar una decisión valiente al respecto, pues si nos falta el coraje, la debilidad nos cerrará a cualquier otra realidad que no sea aquella que nos hace sentirnos protegidos.
Somos hijos de lo que pensamos y de lo que hacemos, y cada día construimos de este modo nuestra vida. ¿No es mejor hacerlo con ojos abiertos, pisando lo real, la tierra firme, que andar equivocándonos con caminos dictados por la fantasía?
1. Aceptando nuestras limitaciones, que conlleva aceptar el funcionamiento automático de los instintos (cerebro reptil) y de las emociones (sistema límbico). Ambos actúan de forma automática, siempre con los mismos detonantes, y lo hacen en oposición a la razón (neocórtex). En la medida en que no aceptamos esto, utilizaremos nuestra razón para justificarlos, lo cual es uno de los mecanismos de defensa más utilizados (racionalización).
2. Conociendo los mecanismos de defensa y su forma de operar. Esto nos permitirá estar alerta, sospechar de nosotros mismos y desenmascarar nuestros intentos de negación y/o acomodo de la realidad.
3. Observando a los demás: No hay nada más difícil que verse a uno mismo. Podemos sin embargo reconocer los mecanismos de defensa a través de sus efectos, que resultan a veces evidentes cuando observamos las reacciones de los demás, que actúan como espejos de nosotros mismos.
4. Con una actitud humilde y abierta, dejando de considerar que uno es especial, y que lo propio es lo real. Porque éste es quizá uno de los mayores obstáculos: creer que vemos la realidad. Cuando la persona se hace “adicta” a su propia forma de ser, es muy difícil que se vea, y que cambie.
5. Desarrollando la capacidad de autocrítica, poder verse a sí mismo desde afuera, mirarse con los ojos de otras personas y aceptar la vulnerabilidad ante los mecanismos de defensa. Si consideramos que eso son cosas que solo suceden a los otros… estamos perdidos.
6. Venciendo el miedo y la comodidad, que son los detonantes de los mecanismos de defensa, y la forma más segura de quedar anclados en lo habitual, en los automatismos.
7. Luchando con autodisciplina para sobreponerse a la acción de los mecanismos de defensa, recordando que El que tiene poder sobre sí mismo es invulnerable, y siempre podrá lograr lo que se propone.
Los mecanismos de defensa
Freud los describió como la forma en que las personas inconscientemente distorsionan la realidad para proteger el yo de la ansiedad. Suponen un bloqueo inconsciente o distorsión de los impulsos, logrando que sean más aceptables y menos amenazantes.
Se definen como procesos psicológicos automáticos e inconscientes que protegen al individuo de la ansiedad y de la sensación de amenazas o peligros externos o internos.
Aislamiento (también llamado intelectualización): La persona maneja las experiencias potencialmente angustiosas como si fueran objetos de estudio o de curiosidad, a fin de evitar comprometerse emocionalmente. reduciendo el impacto de modo que haya escasa o ninguna reacción emocional relacionada con el suceso: por ej., contemplar la muerte de un ser querido imponiéndose que es “ley de vida” y centrándose en los aspectos prácticos lógicos de lo que conviene hacer a continuación.
Compensación: Este mecanismo consiste en silenciar o contrarrestar un sentimiento de inseguridad, real o imaginario, exagerando un rasgo real o deseable. Por ej., compensar una inseguridad interna con un trabajo físico extremo para mostrar un cuerpo escultural.
Conversión: Transformación de un conflicto inconsciente en manifestaciones somáticas, sensoriales o motoras. Fenómeno típico de la histeria o neurosis de conversión. Por ej, sopor al escuchar algo que inconscientemente no se puede asumir...
Desplazamiento es la “redirección” de un impulso hacia un blanco sustitutivo, por no ser aceptable el blanco “original”. Por ej., un sentimiento negativo hacia el padre puede desplazarse hacia otro tipo de autoridad: jefe, policía, estado...
Formación Reactiva: es el cambio de un impulso inaceptable (o que no puede ser satisfecho) por su contrario: por ej. el amor hacia una persona que no nos corresponde se transforma en odio... sentir afecto y ganas de ayudar a la mujer rival...
Introyección, muchas veces llamada identificación, se refiere al deseo de integrar cualidades de objetos (o personas) externos y/o las satisfacciones que pueden aportar estos objetos. Por ej., la adquisición o atribución de características de otra persona como si fueran de uno, resolviendo así algunas dificultades emocionales.
- Ej: Identificación con el Agresor (Síndrome de Estocolmo) es una versión de la introyección que se centra en adoptar rasgos negativos de otro. Si uno está asustado con respecto a alguien, se convierte parcialmente en él para eliminar el miedo.
- Un policía, juez, guardia de tráfico.. cree que él es la ley y el orden...
Negación: Mecanismo de defensa por el que se rechazan aquellos aspectos de la realidad que se consideran desagradables. El sujeto se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o extemo negándose a reconocer algunos aspectos dolorosos de la realidad externa o de las experiencias subjetivas que son manifiestos para los demás. Por ej., negar que algo se dijo... olvidar absolutamente un acontecimiento, “borrarlo” de la memoria.
Proyección: El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo atribuyendo incorrectamente a los demás sentimientos, impulsos o pensamientos propios que le resultan inaceptables. Consiste en proyectar cualidades, deseos o sentimientos que producen ansiedad fuera de sí mismo, dirigiéndolos hacia algo o alguien a quien se atribuyen totalmente. “Cree el ladrón que todos son de su condición”...
Racionalización: Es el mecanismo mediante el cual se tiende a dar una explicación lógica a los sentimientos, pensamientos o conductas que de otro modo provocarían ansiedad o sentimientos de inferioridad o de culpa. Es la distorsión cognitiva de los “hechos” para hacerlos menos amenazantes. Por ej. justificaciones de los propios actos... ignorando las reales motivaciones.
Regresión: Mecanismo de defensa que consiste en regresar a períodos anteriores del desarrollo o a comportamientos antiguos, que eran más satisfactorios o reductores de la ansiedad. Por ej., comportarse infantilmente mostrando exigencias irracionales... compensarse con comida (supone una satisfacción “oral”, primer estadío en el desarrollo afectivo)
Represión: Bloqueo inconsciente de los sentimientos y experiencias que producen ansiedad. Consiste en rechazar fuera de la conciencia todo aquello que resulta doloroso o inaceptable para el sujeto. El sujeto se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo expulsando de su conciencia o no dándose por enterado cognoscitivamente de los deseos, pensamientos o experiencias que le causan malestar. Por ej., no sentir impactos emocionales que son automáticos (cerebro reptiliano) o cuya presencia sería razonablemente lógica en una situación dada.
Resistencia. Oposición inconsciente o quizá consciente a llevar al nivel de la conciencia experiencias, ideas, afectos, etc., pasados, que provocarían ansiedad. Por ej., no entender un mensaje que para otros resulta muy claro... perder la capacidad para razonar en una determinada dirección... quedarse bloqueado ante algo que se está escuchando y que tiene que ver con conflictos internos.
Sublimación: El único mecanismo que puede resultar positivo si se aflora al nivel de la conciencia: consiste en una forma de desplazamiento en el que la energía se desvía hacia un objeto que tiene unos valores ideales. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo canalizando sentimientos o impulsos potencialmente desadaptativos en comportamientos socialmente aceptables. Por ej., deportes de contacto para canalizar impulsos agresivos, creación de obras de arte para canalizar el impulso sexual...
Dario Salas Sommer
Academia de Ciencias Raen
Federación Rusa
0 comentarios